Los créditos al consumo de capa caída por la crisis

2008/04/28 · Categoria: Noticias 

El declive de la economía y el enfriamiento del consumo está pasando factura al sector de la automoción de diversas maneras. Entre ellas, por la caída en los créditos al consumo de bienes duraderos, que al cierre del primer trimestre del año registraron un retroceso, el primero en los últimos quince años, que llegó hasta el 30 por ciento.

En el renglón específico de los préstamos destinados a la adquisición de automóviles, el descenso interanual fue de entre el 6 y el 10 por ciento, según las previsiones de la Asociación Nacional de Establecimientos Financieros de Crédito (Asnef) dadas a conocer en estos días. Estos números ubican la situación muy lejos de las subidas de dos dígitos que registraba en 2007.

Según fuentes del sector automovilístico, la principal causa a la que atribuir la caída es la desaceleración económica y el consecuente aumento del paro, que ha afectado en gran medida a este tipo de préstamos. Cabe destacar que, dentro de los créditos personales, son los llamados «préstamos rápidos» los que están marcando la tendencia a la baja. «Antes, aparecían no menos de diez clientes nuevos por semana para llevarse coches pequeños. Ahora, en cambio, esta cantidad se ha reducido a la tercera parte o menos aun», apuntaba esta semana con desconsuelo un vendedor de una gran concesionaria canaria.

Incluso los sindicatos han mostrado su preocupación por el frenazo en la concesión de dinero para automóviles. La UGT reclamaba hace pocos días a las entidades financieras que «abran la mano» en la concesión de créditos para comprar coches y, al mismo tiempo, demandaba al Gobierno la recuperación del Plan Prever, «como un incentivo necesario en unos momentos de debilidad económica».

En Canarias, la discontinuidad del Plan Prever fue contraatacada con la propuesta del Ecoplan Canarias por parte de las patronales de importación y concesionarios. Ahora están a la espera de una respuesta del Gobierno regional para con esta medida conseguir dinamizar el mercado y sustituir el viejo parque automotor isleño por unidades nuevas.

Al mismo tiempo, la propuesta atiende la cuestión medioambiental, por el punto a favor que significa dejar de usar vehículos viejos y sustituirlos por otros más nuevos, que reducen el consumo de combustibles, a la vez que disminuyen las emisiones de Co2. Según los datos que maneja la Federación Regional Canaria de Empresarios Importadores y Concesionarios de Automóviles (Fredica), los vehículos nuevos permitirían reducir el consumo de gasóleo en un 35 por ciento en el caso de los motores diesel y en un 25 si se trata de los equipados con motor de gasolina.

Pero todo parece atado a que se consiga algo de aire en una situación financiera complicada, donde hace un par de años la deuda de las familias representaba el 90 por ciento de la renta disponible y hoy supera el 115, según datos del Banco de España.

[Fuente: abc.es]

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