EL objetivo de las familias vascas se ha convertido en poder llegar a fin de mes después de pagar todas las facturas pendientes. Pero como los gastos no dejan de crecer, apretarse el cinturón es ya el pan nuestro de cada día en ocho de cada diez hogares. “Ahora compro mucho menos. Antes salía y me gastaba 40 o 50 euros en una camiseta. Ahora no paso de los 20″, reconoce Maite. “Prefiero tomar un café y darme una vuelta que gastar. Está todo carísimo”, añade. Y es que la crisis ya ha tocado de lleno a los consumidores, que están recortando gastos. Dos tendencias reflejan que las familias están organizando sus bolsillos: los carritos de la compra acarrean más productos de marca blanca que nunca y se han dejado de comprar cosas superfluas para consumir lo más básico.
El nubarrón de malos datos económicos no deja indiferente a ninguna familia. Bajan las ventas de viviendas, sube el paro. Y en lo primero que echan el freno los ciudadanos es en la adquisición de prendas de ropa, libros, viajes, y, en general, cualquier artículo que no sea de primera necesidad. El pequeño y mediano comercio es el más afectado porque es el que menos espalda tiene para aguantar una situación de crisis prolongada.
El efecto más llamativo de la crisis económica son las suspensiones de pago, una figura no sólo apta para empresas. Una ley vigente desde 2004 permite a los particulares acogerse a este procedimiento judicial, que aplaza los pagos y los reduce, al tiempo que garantiza al acreedor que no se quedará colgado. Agobiadas por las deudas, en los tres primeros meses de este año ya hay 20 casos de hogares -cinco de ellos vascos- acogidos al concurso de acreedores (así se llama ahora). Y si siguen subiendo los tipos de interés, habrá muchos más. Uno de los principales detonantes de este crack que han sufrido los bolsillos son las hipotecas. La asociación navarra de consumidores, Irache ha advertido de que la hipoteca media cuesta hoy casi 3.000 euros más al año que en 2005. “El progresivo crecimiento del euríbor ha provocado que hace tres años se situase en el 2,2% y actualmente se coloque casi en el 5%, en el punto más alto de los últimos ocho años”.
Constatan este aumento, teniendo en cuenta que la hipoteca media es de unos 150.000 euros a amortizar en 25 años y que el tipo más frecuente es el variable, más 0,5%. “Ahora pago al año 2.000 euros más que cuando contraté el crédito, en junio de 2004″, corrobora Eduardo, flamante comprador de un adosado en el barrio pamplonés de la Rochapea. Así, este encarecimiento hace que para muchos ciudadanos no sea fácil saldar las cuentas a final de mes y, ante esta situación, alguno de ellos ve en la ampliación del plazo de la hipoteca una solución para desahogar, aunque sea mínimamente la economía, pero “alargar el tiempo de amortización diez años puede suponer un 20% de sobrecoste final”, precisan.
A esta espada de Damocles que era hasta hace poco el único factor que amenazaba la economía familiar se le añade ahora el encarecimiento de la cesta de la compra, que también está desgastando notablemente todas las cuentas. Así, respecto al mes de septiembre, el estudio de Irache revela que se mantienen similares los precios de los productos que ya habían experimentado un notable encarecimiento, como el aceite de girasol -su precio ha subido 25%-, la harina -15%-, la leche -11%-, o el pan -10%. Además, en los últimos meses han sufrido subidas otros productos como la margarina, un 28%, los huevos, un 6,3% o la pasta, un 7%. El Partido Popular ha llegado a afirmar esta semana que los vascos son “los más perjudicados” de España por la subida de los precios de la alimentación y ha cuantificado que una familia vasca gasta hoy 332 euros más en comprar lo mismo que hace un año. Para Antonio Basagoiti, la subida del IPC en el sector alimenticio en los últimos 12 meses ha sido en el País Vasco de un 7,3%, “la segunda de España, sólo superada por las Islas Canarias”.
Estas subidas junto al encarecimiento notable de los combustibles ha noqueado todos los bolsillos. Hace pocos días, los datos del anuario socioeconómico elaborado por la Sociedad de Fomento de Donostia confirmaban una clara pérdida de la capacidad de ahorro en los hogares de la capital guipuzcoana, “fruto de la situación económica general en la que los precios suben y unido a que el coste de la vivienda en la ciudad es alto”, explicaba el concejal del área Enrique Ramos. Los donostiarras han reducido su capacidad de ahorro a la mitad en los últimos cuatro años con una media actual de ahorro de unos 100 euros al mes por hogar. Para captar una clientela cada vez más empobrecida, las grandes marcas distribución lanzan campañas agresivas. A saber, Carrefour ha llegado a descontar hasta el 70% del importe del producto en el segundo artículo que se compraba y Eroski trata de mantener al cliente cautivo con promociones de cheques de descuento en próximas compras. Su director general, Agustín Markaide, destaca que los productos de marca propia “son los más eficaces para hacer frente a la inflación”. Y explica que la empresa ha incrementado menos los precios de los productos de marca propia que los demás. Hasta las agencias de viajes se han lanzado a publicitar vacaciones hasta con el 50% de rebaja.
Pero los sucesivos informes son demoledores y no hay euro que llegue. El precio de los productos de consumo frecuente ha subido desde septiembre en Euskadi más del triple que el resto de los bienes que conforman el IPC, según un estudio elaborado por Caixa Catalunya. El grupo de los productos de consumo frecuente está formado por los alimentos básicos, el tabaco, el transporte y el ocio, todos ellos bienes que compra habitual y que mayoritariamente se pagan en metálico.
La famosa ralentización económica también está afectando a los créditos al consumo -personales, de automoción y de bienes duraderos-, que registrarán en 2008 su primer descenso desde la crisis del año 1992, según las previsiones de la Asociación Nacional de Establecimientos Financieros de Crédito. De hecho, esa tendencia ya se ha notado y hay una caída del 30% en el caso de los créditos personales y de entre el 6% y el 10% para financiar coches. Dentro de los créditos personales, los que están marcando la tendencia a la baja son los llamados “préstamos rápidos”, caracterizados por realizar campañas masivas a través de la televisión e internet y tener un importe pequeño. Según Pedro Guijarro, presidente de la asociación, la principal causa de esta caída en los créditos al consumo es la desaceleración.
[Fuente: noticiasdealava.com]